FLOWMODE nació cuando todo se desordenó.

Nuestra historia

Y no, no fue en un laboratorio ni en una reunión de branding.

Todo iba bien. Hasta que dejó de irlo.

Me llamo David.

Tengo 25 años y llevo casi media vida trabajando en el mundo del fitness, colaborando con personas que admiraba mucho antes de conocerlas.

Mi pareja, Yolanda, es atleta profesional. Wellness IFBB Pro de las más jóvenes de Europa.

Para nosotros, rendir bien no es una elección estética ni una moda pasajera.

Es nuestro trabajo. Nuestra rutina.

Y aun así, hubo un momento en el que nada funcionaba como debía.

Todo iba bien. Hasta que dejó de irlo.

Me llamo David.

Tengo 25 años y llevo casi media vida trabajando en el mundo del fitness, colaborando con personas que admiraba mucho antes de conocerlas.

Mi pareja, Yolanda, es atleta profesional. Wellness IFBB Pro de las más jóvenes de Europa.

Para nosotros, rendir bien no es una elección estética ni una moda pasajera.

Es nuestro trabajo. Nuestra rutina.

Y aun así, hubo un momento en el que nada funcionaba como debía.

El día que todo se desordenó de verdad

Adoptamos a Desi cuando tenía apenas dos meses.

Venía de una protectora. Pequeño, torpe y feísimo jajaja.

A los pocos meses llegó el golpe.

Displasia severa de cadera.

Un dolor constante y según el veterinario, inimaginable.

Incluso una luxación del fémur.

Nos hablaron de sacrificarlo.

No entró en la conversación.

Decidimos luchar por él sin tener muy claro cómo.

Durante meses dormíamos dos horas al día.

Desi lloraba por las noches y dormía con nosotros.

Y cuando digo con nosotros no hablo de un perro pequeño: hoy, después de un año, roza los 80 kilos.

El cansancio empezó a colarse en todo.

En el trabajo...

En los entrenamientos...

En la cabeza...

El día que todo se desordenó de verdad

Adoptamos a Desi cuando tenía apenas dos meses.

Venía de una protectora. Pequeño, torpe y feísimo jajaja.

A los pocos meses llegó el golpe.

Displasia severa de cadera.

Un dolor constante y según el veterinario, inimaginable.

Incluso una luxación del fémur.

Nos hablaron de sacrificarlo.

No entró en la conversación.

Decidimos luchar por él sin tener muy claro cómo.

Durante meses dormíamos dos horas al día.

Desi lloraba por las noches y dormía con nosotros.

Y cuando digo con nosotros no hablo de un perro pequeño: hoy, después de un año, roza los 80 kilos.

El cansancio empezó a colarse en todo.

En el trabajo...

En los entrenamientos...

En la cabeza...

Puedes seguir… pero no estás bien

Seguíamos cumpliendo.

Entrenando.

Trabajando.

Haciendo lo que tocaba.

Pero todo estaba mal.

Dormir poco es duro.

Dormir mal lo es todavía más.

Y vivir así, normalizándolo, acaba pasando factura aunque intentes convencerte de que “no es para tanto”.

Ahí entendimos algo:

No era falta de ganas.

No era falta de esfuerzo.

Era que no estábamos en el estado adecuado para sostenerlo todo.



Probamos todo lo que había

Hicimos lo que hace todo el mundo.

Preentrenos que te ponen a mil… y luego te dejan KO.

Productos de foco que prometen mucho y no hacen nada.

Suplementos para dormir pensados para dejarte sedado, no para que descanses de verdad.

Dormir doce horas no sirve si tu cuerpo no entra en las fases que necesita.

Y lo peor fue darnos cuenta de que, al menos en Europa, no había nada pensado para personas como nosotros.

Entonces hicimos algo incómodo

Decidimos crear lo que no encontrábamos.

Desde cero.

Con pedidos mínimos enormes.

Con gente que sabía más que nosotros como apoyo y nos dijeron la verdad, incluso cuando no era cómoda.

Queríamos algo muy simple de explicar, pero difícil de hacer bien:

  • activar cuando toca,
  • concentrarte cuando lo necesitas,
  • y recuperar de verdad cuando paras.

Muchos fabricantes dijeron que no.

Demasiado complejo.

Demasiado específico.

Hasta que dimos con un laboratorio en Rumanía que entendió la historia y aceptó el reto (Con estándares sanitarios de los más exigentes de Europa, por cierto).

Entonces hicimos algo incómodo

Decidimos crear lo que no encontrábamos.

Desde cero.

Con pedidos mínimos enormes.

Con gente que sabía más que nosotros como apoyo y nos dijeron la verdad, incluso cuando no era cómoda.

Queríamos algo muy simple de explicar, pero difícil de hacer bien:

  • activar cuando toca,
  • concentrarte cuando lo necesitas,
  • y recuperar de verdad cuando paras.

Muchos fabricantes dijeron que no.

Demasiado complejo.

Demasiado específico.

Hasta que dimos con un laboratorio en Rumanía que entendió la historia y aceptó el reto (Con estándares sanitarios de los más exigentes de Europa, por cierto).

Tuve que exponerme

En pleno proceso surgió una oportunidad inesperada:

asistir a un evento privado con personas a las que llevábamos años viendo desde fuera.

Pablo Motos, Pilar Rubio, Santiago Segura, entre otros.

El problema fue simple y brutal:

el producto no llegaba a tiempo.

Cogimos un vuelo.

Volvimos con unas maletas llenas de Nitroflow.

Cuando vimos el producto final por primera vez, nos quedamos alucinando. Lo habíamos hecho.

La calidad estaba ahí.

Y somos claros: el sabor aún tiene margen de mejora (para algunos).

Pero cuando algo funciona de verdad, los ingredientes no siempre son fáciles.

Pero la sensación fue unánime:

la funcionalidad gustó.

Tanto, que Pablo Motos me animó a salir y presentarlo delante de todos.

Estaba aterrorizado.

Pero entendí algo muy claro:

tenía más que perder quedándome sentado.

Salí.

Y conté la historia completa.

Tuve que exponerme

En pleno proceso surgió una oportunidad inesperada:

asistir a un evento privado con personas a las que llevábamos años viendo desde fuera.

Pablo Motos, Pilar Rubio, Santiago Segura, entre otros.

El problema fue simple y brutal:

el producto no llegaba a tiempo.

Cogimos un vuelo.

Volvimos con unas maletas llenas de Nitroflow.

Cuando vimos el producto final por primera vez, nos quedamos alucinando. Lo habíamos hecho.

La calidad estaba ahí.

Y somos claros: el sabor aún tiene margen de mejora (para algunos).

Pero cuando algo funciona de verdad, los ingredientes no siempre son fáciles.

Pero la sensación fue unánime:

la funcionalidad gustó.

Tanto, que Pablo Motos me animó a salir y presentarlo delante de todos.

Estaba aterrorizado.

Pero entendí algo muy claro:

tenía más que perder quedándome sentado.

Salí.

Y conté la historia completa.

Crecer también es equivocarse

FLOWMODE es una empresa joven.

Y eso se nota.

Hemos aprendido con golpes:

qué transportistas no volver a usar,

qué contenido os aporta de verdad,

qué influencers no encajan

Y también algo muy bonito:

que quienes más nos ayudan a crecer son los propios clientes.

Personas que prueban el producto, les funciona y lo recomiendan sin que nadie se lo pida.

Eso no se puede fabricar.


Hacer menos, pero hacerlo bien

Nuestro objetivo no es sacar diez productos.

FLOWMODE nació con tres bases claras.

Tres productos que funcionan y que todo el mundo necesita.

Sabemos que no es lo más rentable a corto plazo.

Pero es lo más honesto.

Mejoraremos formatos.

Mejoraremos sabores.

Pero no perderemos el sentido.

Desi, hoy

Por si te lo estás preguntando:

Desi, a día de hoy, está bien.

No fue rápido ni fácil.

Probamos tratamientos, ajustes, rutinas, errores y aciertos.

Aprendimos a escucharle, a tener paciencia y a no rendirnos cuando parecía que todo era cuesta arriba.

Hoy corre.

Juega.

Duerme tranquilo.

Tiene limitaciones, claro.

Pero tiene algo mucho más importante: una buena vida.

Y, de alguna manera, FLOWMODE también nació de ahí.

De entender que cuidarse no va de hacerlo todo perfecto, sino de encontrar lo que te permite seguir adelante sin romperte por el camino.

Aquí podríamos cerrar con un botón.

Invitarte a comprar algo.

Decirte que empieces ahora.

Pero preferimos que te lleves esto.

A veces, parar, leer una historia y recordar por qué uno decide cuidarse…

ya es suficiente.

Desi, hoy

Por si te lo estás preguntando:

Desi, a día de hoy, está bien.

No fue rápido ni fácil.

Probamos tratamientos, ajustes, rutinas, errores y aciertos.

Aprendimos a escucharle, a tener paciencia y a no rendirnos cuando parecía que todo era cuesta arriba.

Hoy corre.

Juega.

Duerme tranquilo.

Tiene limitaciones, claro.

Pero tiene algo mucho más importante: una buena vida.

Y, de alguna manera, FLOWMODE también nació de ahí.

De entender que cuidarse no va de hacerlo todo perfecto, sino de encontrar lo que te permite seguir adelante sin romperte por el camino.

Aquí podríamos cerrar con un botón.

Invitarte a comprar algo.

Decirte que empieces ahora.

Pero preferimos que te lleves esto.

A veces, parar, leer una historia y recordar por qué uno decide cuidarse…

ya es suficiente.